«Pasmao» me he quedado después de leer esto en el Diario Hoy.
He tenido el privilegio de trabajar con Carlos Cabanillas en la jefatura de estudios y puedo dar fe del empeño, voluntad, buen resultado y buen hacer de su trabajo en el I.E.S. Santiago Apostol. Me considero su amigo y todos (excepto los políticos y los pedagogos que defienden lo indefendible, no sea que al moverse no salgan en la foto) sabemos perfectamente cuál es el ambiente que se vive en las aulas de cualquier instituto español actualmente, así que estoy seguro al 100% de que esta sentencia es cualquier cosa menos justa.
A ver con qué cara les dicen ahora los profesores a los padres que a los niños con una navaja no se les puede llamar la atención. Cuando los padres hacen dejación de sus funciones y llegan los niños a los 14 años al instituto sin que nunca nadie le haya dicho lo que está bien o está mal, esta es la deriva absurda a la que va la educación. Y cuando encima los jueces creen más a navajeros malcriados que a un profesor de trayectoria impecable se está dando carta blanca a los gamberros y sinvergüenzas. Menos mal que seguro que los responsables educativos y jefes de Carlos en los próximos días no esconden la cabeza y salen en su defensa y apoyo. Estoy deseando oirles igual que salen enseguida a defender otras veces cosas de menos importancia. Es un buen vasallo, así que a ver si tiene buen señor. Y, por supuesto, los sindicatos a los que todos pagamos vía presupuestos oficiales del estado, también saldrán a defender públicamente a un trabajador, ya que, evidentemente, esa es la razón de su existencia y de que les paguemos el sueldo y demás infraestructuras.
En todo caso, yo me uno con Paco al Todos con Cabanillas. Porque se lo merece.