A vueltas con el portátil

Al final de mi entrada anterior (disculpen la autocita) comentaba que la decisión de que el ordenador por alumno en la secundaria extremeña sería un portátil ya era firme. Tengo que reconocer que, una vez asumido que se iba a poner un ordenador por alumno, la discusión entre usar portátiles o terminales ha sido larga y los responsables de tomar la decisión han escuchado a muchísima gente, desde técnicos a profesores, pasando por empresas y equipos directivos de institutos. Es decir, no sé lo que lo habrán meditado pero hay que reconocer que han oído todas las alternativas y conocían los pros y los contras de cada una de ellas. Antes de continuar he de recordar una y otra vez que el portátil en clase se usará como terminal ligero, tanto si el niño se lo lleva a su casa como si no.

Ahora bien, me está dando la impresión de que la tendencia a la foto fácil o al «burro grande ande o no ande» puede estropear toda la reflexión hecha anteriormente. No hace muchos días, un director de instituto me decía que «si me dan a elegir entre jamón y tocino, cojo el jamón» . Estos días está empezando el peregrinar de empresas que han oído campanas y se quieren acercar al panal de rica miel. Lo que la mayoría está ofertando son portátiles buenos, de altas prestaciones, que en el mercado andarían más cerca de los 2.000 que de los 1.000 euros y que a nosotros nos dan a un buen precio por comprar en cantidad. Estas buenas ofertas son bien vistas por los responsables del tema, por los directores de los institutos aficionados al jamón y por muchos padres.

A mi, sin embargo, me están poniendo la carne de gallina. De nuevo, como no me oye nadie, tengo que desahogarme y decirlo. Igual es que estoy muy en mi torre de cristal, o que hablo con demasiada gente que piensa parecido, o que participo en demasiados foros de por ahí con gente de ideas avanzadas en educación. A lo mejor no hay que ser tan avanzado, o hacer más caso a los aficionados al jamón de alrededor, pero a mi me da que quienes quieren esos portátiles no han reflexionado en su uso educativo, sino en lo de burro grande, o en que los padres no digan que a sus niños se le da una basura, o en que las empresas del lugar estén felices por sus ventas…

A mi me gustaría un portátil:

  • Que pese en torno a 1 kg
  • Pantalla de entre 8″ y 12″ con resolución mínima horizontal de 1024, y teclado con las teclas entre un 90% y 100% del tamaño de un teclado normal ( que sean resistentes )
  • Con disco duro SD de unos 20 Gb (vale aprox lo que un disco normal de 100 Gb pero no se rompe con los golpes)
  • Con batería de unas 2 horas de duración (en clase estarán enchufados)
  • Con bajo precio (no superior a 500 euros) aun a costa de tener pocas prestaciones en el microprocesador.
  • Con Coreboot para poder poner cosas como BitFrost o lo que nos diera la gana en la Bios
  • Y por supuesto , que a partir de cuanto antes se empiece a pensar en los contenidos a ponerle o en las herramientas de colaboración y trabajo via web para los alumnos y profesores.

Soy consciente de que esto es muy parecido a la carta a los reyes magos, pero hay cosas que se le acercan mucho en el mercado a día de hoy, y habrá más a partir del verano cuando el chipset Atom de Intel esté disponible en cantidades masivas para los fabricantes. En cualquier caso, es un portátil que en clase será un cliente ligero y en casa será para hacer los deberes, juegos educativos y chatear con los amigos. Claro, no es un portátil para ponerle los últimos juegos en 3D del mercado, ni para editar vídeo. Para eso hace falta un burro grande. Sé que comprando un portátil de altas prestaciones tardará más en quedarse obsoleto que comprando uno como el que digo, pero al final sólo se estará retrasando uno o dos años algo que es inevitable y habrás pagado el doble para algo que no necesitas, sólo para que el papá no diga que a su niño le han dado una porquería.

Ojalá esté equivocado en mis planteamientos, o si no lo estoy, ojalá alguien empiece a hablar con sus equipos directivos para que le hagan saber que en educación el jamón puede que no sea tener un ferrari descapotable de tamaño escandaloso, sino un buen utilitario fácil de aparcar.